Mandalas

Los mandalas como círculos energéticos, presentes intencionalmente en el Hinduismo y en el Budismo, fueron terapeúticos para mi. Colorearlos fue una manera de encontrar centro y de expresar amor…

Vino el contacto con la persona a través de quien obtuve el primer mandala para colorear. Resultó ser Dina Sasson, terapeuta naturista, quien “coincidencialmente” es chef repostera y trabaja con cromoterapia y numerología. Dina fue un estímulo para decidirme a contarles toda esta historia que se ha venido sucediendo… Ella como terapeuta me comentó: “Un patrón muy marcado en este mandala es el elemento del número 9… Un número muy poderoso. Signo del genio artístico, sentido humanitario, tendencia al romance y a lo emotivamente sentimental. Animadamente amistosos y simpáticos, desinteresados, interesados en hacer de buena gana y bien su trabajo. Talento artístico y para la escritura. El número de la persistencia, generosidad y capacidad de empuje.” ¿Qué más se puede pedir? Comencé entonces a dar colores definidos cada vez y el resultado fue dar con varios mandalas, sólo con cambiar colores.

También compartió conmigo parte de esta información: “La palabra mandala proviene del sánscrito, y significa Círculo Sagrado. Es un símbolo sagrado de sanación, totalidad, unión, integración, el absoluto. La arquitectura divina que muestran los mandalas tiene relación directa con la arquitectura terrenal de la tradición budista.

Más allá de su definición como palabra, desde el punto de vista espiritual es un centro energético de equilibrio y purificación que ayuda a transformar el entorno y la mente…

Los mandalas son utilizados desde tiempos remotos. Tienen su origen en la India y se propagaron en las culturas orientales, en las indígenas de América y en los aborígenes de Australia.

En la cultura occidental, fue Carl G. Jung, quien los utilizó en terapias con el objetivo de alcanzar la búsqueda de individualidad en los seres humanos.

Es como comenzar un viaje hacia tu esencia, te abre puertas hasta ahora desconocidas y hace que brote tu sabiduría interior. Integrarlas a tu vida te dará centro y la sensación de calma en medio de las tormentas.

Para ello, escoge un modelo que te inspire, selecciona los instrumentos (colores, marcadores, acuarelas, por ejemplo), y luego instálate en un sitio tranquilo. Puedes colocar música si lo deseas y comienza tu trabajo.

Este es un trabajo que puede hacer cualquier persona, sin importar su edad o religión. Es una práctica sencilla que redundará en beneficios personales y en la consecución del equilibrio interno.”

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2 Respuestas a “Mandalas

  1. Carolina Villasmil

    Que bueno leer tus lineas Irma, es gratificante saber q con estos centros de energia podemos ayudarnos a manejar un equilibrio interno…gracias por compartirlo, porque estamos en esta vida para aprender y soltar….
    Cada manana al sentarme en el zafu que con tanto carnino me hiciste, te recuerdo…..no los dejes…son otra demostracion de que las cosas hechas con amor llenan corazones….te quiero mucho….abrazos desde mi alma!

  2. Gracias Carola!! Gracias por posar para mis fotos mostrando los beneficios del zafú y de la meditación que disciplinadamente practicas.. Amiga que bonito estar en tu vida de esa manera con un mandala en un zafú y zafutón que realmente hice con mucho amor… Asi es todo en la vida son vibraciones… También te quiero montones!

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